Jésica Cirio encabeza las preferencias por el mejor culo argentino, y en estas fotos revalida sus títulos. Exploramos los distintos servicios que el indiscutido culo de Jésica Cirio brinda al país, facilitando el consenso y acabando disputas.

El upite de Jésica Cirio parece dibujado pero es real. Las cachas de la blonda son más rendondas que los globos.
E l apoyo al culo de Jésica Cirio es tan universal que constituye un verdadero ejemplo de “unidad nacional” en una Argentina que tiene una historia muy facciosa. Peleamos por todo, no coincidimos en nada, pero a Jésica Cirio, todos le llenaríamos la urna de votos. Y no es para menos con la urna deluxe que tiene, toda forrada de cuero y con una ranura que apenas puede contener la exuberancia de la carne que la infla desde adentro. Pero hay más razones para reventarle la urna a boletazos, porque además de erótica, la cola de Jésica también es curativa de la ansiedad, otro de los defectos nacionales. Como una verdadera estadista, Cirio cura la impaciencia argentina, eso de querer todo ya mismo y sin esperar, pero por la blonda de Avellaneda todos hacen la cola con gran paciencia. El consenso es tan amplio como las cachas que lo inspiran, pero no está exento de coletazos. “Esta mina es re fea, la cara es horrible y tiene la cola re operada, esa cola no tiene nada de natural”, espetaba un tal Fede en su comentario, casi convertido en un proctólogo (mirá las fotos de Jésica Cirio sin retoques y sacá tus conclusiones). Pero a pesar de algún disidente, el apoyo a su ojete es tan fuerte que, como revelan los comentarios, hasta las mujeres se la quieren sufragar. “Es increíble pero se me acercan más mujeres que hombres” dice Cirio cada vez que le preguntan, y esto es algo que como hombres nos deja mal parados. Cuidado señores, porque el deseo de cenar la figazza y el pavito de Cirio es universal y no podemos permitir que nos gane de mano una mina. Algunos relajadamente comentan que las mujeres no tienen cabida en la cola de Cirio porque anatómicamente no tienen con qué darle. Como dijo Freud, la mujer envidia el pene, y por eso en teoría una mujer no puede hacernos competencia. Pero cuidado, porque en teoría no hay diferencia entre la teoría y la práctica, pero en la práctica sí. Y las chicas vienen degollando. “Con esta mina y alguno de ustedes, que están más calientes que chapa al sol, me haría una linda partuza”, decía Lesbi Sol y agregaba en su comentario que la fiestita incluiría “merca, alcohol, juguetes, cámaras y mucho sexo… estoy calienteee!”. Están terribles las chicas y van al frente mal. “Me voy a hacer una paja ahora que me acuerdo muy bien de su conchita, tetas y culo —ay por dios, le pongo mantequita y me lo trago entero!”, decía la desfachatada de Sofi y luego se justificaba. “Bueno, les parecerá raro que diga esto siendo una chica, pero mi novia me lo permite, jajajaja.” Mirá lo que es ese pavo abajo (parece dibujado pero es una foto digital directa en crudo, sin retoques) te lo comés o lo hacés asco?

Jésica Cirio en todo su esplendor durante la producción de fotos para Maxim en verano. Atención todos los que se preguntan cuánto photoshop le ponen a las fotos de Jésica Cirio, porque estas son fotos directas sin arreglo alguno.

Jésica Cirio entrega su pavo a la cámara en el verano. Apagá la calefa que con esta auténtica foto de es orto no la vas a necesitar.
Hay que tomarse en serio la competencia femenina porque las nenas tienen lengua, y la usan con versatilidad: tanto pueden petearte a vos como comerle la almeja o el culo a Jésica Cirio. Y ahí es donde sacan ventaja porque al ser mujeres, saben exactamente cómo se come una figazza. Muchos flacos tienen reparos a la hora de bajar al pesebre, y muchos más se van al mazo a la hora del beso negro. Porque si bien todos dicen que con Cirio entrarían por el aro, muchos —quizás la mayoría— no lo besarían ni en pedo. Se hacen los duros escribiendo cosas como “a esta le como la caca” y después arrugan. ¿Tendrán miedo de que después de toda una noche de convencimiento ya de mañana con la nariz finalmente en la puerta del rosquete, aparezca el Negro Oro gritando “Dale Gas!” desde la radio de un taxi a todo volumen? Y aún si a Jésica se le escapara un pedito (seguramente de emoción) en ese momento, tenés que tener un encendedor a mano, porque cuántos pueden jactarse de haberle prendido fuego al orto a Cirio? Es que el verdadero patriota se ve cuando está parado frente a la escarapela, no podés tener la pólvora mojada a la hora de presentar armas. Tampoco es cuestión de rellenar pavos por la fuerza y a lo bruto, mas bien es como hacer pizza, hay que poner manos en la masa para ensancharla pero cuidando de no provocar fisuras. Si querés un tutorial en vivo andá al obrador de cualquier pizzería amiga (la vidriera de Ugi’s es ideal) y fijate cómo lubrican el bollo de pizza y van amasando para ir estirándolo de apoco. La reticencia quizás se origine en la necesidad de evitar “ser un chupaculos” con la consiguiente connotación negativa, como en el clásico reproche “pará de lamerle el orto a Fulano, no podés!”. Pero a ver si despertamos señores! Ser un chupaculos es un gran honor si el upite lo vale, y ni hablar si es el de Jésica Cirio. Pilas señores! No podemos permitir que una bomberita cualquiera le haga mejor la cola a Jésica Cirio que nosotros, al no hacerle asco al marrón y despejar a lengüetazos el camino del consolador Made in Taiwán. Conclusión: si te acostás con una mina del calibre de Cirio, no duermas. Y recordá que a veces la única manera de ganar el partido es embarrando la cancha. fuente http://www.notiblog.com/category/jesica-cirio/