Liz Solari tiene poco de Indiecita y mucho de bombón. Es la hermana del Indio Solari, que juega ahora en el Inter Milán, y levantó su perfil Bailando por un Sueño. Es una de las modelos más bonitas de Argentina y nació en Colombia.

Simplemente divina, una rubia soñada. Con la marca personal que le hace el cuida del novio, no hay posibilidad alguna que se ponga en bolas. Muy mal.
Si te dicen que te van a presentar a una indiecita lo último que te vas a imaginar es que va a tener la tez blanquísima, los ojos turquesa y la onda súper europea de Liz Solari. “Me parezco mas a una alemana que una indiecita”, admite la rubia. “Soy un angelito”, dice ella con una carita que parece confirmar su inocencia, “soy mucho más pura de lo que imaginan”. Si te habías esperanzado pensando que lo de “india” era por su conducta salvaje, vas muerto. Es que el apodo le llega heredado de su hermano, el Indio Santiago Solari, que desde el 98 juega en Europa. El hermano de Liz pasó por el Real Madrid y ahora está pateando para el Inter de Milán, una ciudad que parece traerles suerte a los Solari, ya que ahí justamente triunfó la Indiecita. La nena no se queda atrás, tomó el mundo de la moda por asalto en el viejo continente modelando las colecciones de diseñadores top de verdad como Roberto Cavalli y Jean-Paul Gautier. La rubia arrancó su carrera como modelo en el 2001 cuando resultó una de las elegidas del scouting de Dotto Models y desde entonces prestó su imagen a Kosiuko, Caro Cuore y al catálogo de Zara España, entre otras marcas. La Indiecita como ves es grossa pero fina, una chica de contrastes interesantes. Liz es un exponente acabado de la calidad de la carne argentina, se crió en Rosario pero en realidad nació en Colombia, en la ciudad de Barranquilla de donde también salió Shakira. Y sólo imaginar a Liz Solari y Shakira al mismo tiempo provee otro contraste impactante, la caderona Shakira con sus mechas teñidas y Liz, la rubia argentina. La modelo de Panchotto exuda refinamiento en todo, su carita deliciosa, su tranquilo estilo personal, la cadencia al hablar. Tan refinada y de buen gusto es la nena, que lamentablemente la posibilidad de que se desnude y nos muestre sus tesoros escondidos es cercana a cero. Y sin embargo, eso es exactamente lo que nos gustaría en un mundo perfecto, verla en la tapa de Playboy, o quizás mejor aún, en un desplegado de Penthouse, cosa de garantizar que en las fotos nos muestre la empanadita, que nos imaginamos debe ser de copetín, con un repulgue delicado y la carne jugosa.


Cuando Liz Solari ganó el scouting the Panchotto allá por el 2001, tenía más carne y como todavía no había aparecido el obsesivo novio, mostraba el apetitoso orto de punta como ves en la foto. Dicen que podría ser la sucesora de Valeria Mazza.

El velo no es lo que mejor le queda, porque queremos verle esa carita deliciosa. Attenti con la bombachita blanca, es para soñar con esa empanadita de copetín jugosa que debe tener.
Como la Indiecita Solari no muestra casi nada, uno aprende a soñar, a dejar volar la imaginación y pensar lo que sería compartir momentos con este magnífico ejemplo de lo que es una modelo de verdad, no una vedette y menos un gato. Una poderosa razón adicional por la cual no vamos a ver fotos de Liz Solari desnuda es que su novio le hace una marca personal digna de una familia de futbolistas (el papá Eduardo fue DT, el tío Jorge Solari llegó a jugar en la selección argentina, y su hermano Esteban juega para el APOEL FC de Chipre). El novio es Diego Balut, un pibe que vive pegado como una estampilla a Liz. Los que conocen al personaje sospechan que le sigue los pasos de cerca a Liz no solamente por celos, sino que quiere llenarse de guita manejándole la carrera a la rubia al estilo Gravier con Valeria Mazza, y de hecho ya se instaló con ella en Nueva York como su “manager”. “Diego es mi productor, la tiene muy clara. Cuando estamos en alguna producción lo miro, me mira, corrijo alguna cosa y ya está”, dice la Indiecita, que al decir de Pancho Dotto “es la heredera natural de Valeria Mazza”, en cuya agencia se conocieron. El novio de Liz currra como modelo de Panchotto (viene de una familia de modelaje, es el hijo de Teresa Calandra) y también roba haciéndose el “artista”, le compone canciones a Liz, cree que va a ser “el nuevo Luis Miguel”, un caradura. “Diego es un caballero”, dice Liz enamoradísima, “me fascina la forma en que me ama, la música que compone y cómo canta. Me encantaría que sea el padre de mis hijos”. Y la rubia no está teorizando, sino que con el novio juega una ruleta rusa en la que todos queremos apostar. “Vivimos juntos, si quedo embarazada le doy para adelante y bien chocha, porque ese hijo va a ser del amor de mi vida. No tengo miedo de ser madre joven”, dice la nena que tiene 23 años y carnes de 80-59-89 repartidas en un metro setenta y seis de altura. La marca personal del novio y un perfil bajo natural son elementos que contribuyeron para que Liz no sea tan conocida como merece, aunque ahora su perfil subió fuerte cuando apareció Bailando por un Sueño. “Es de locos ahora, entro a una perfumería y la gente me saluda como una conocida de toda la vida”, cuenta sorprendida, “bailar por el sueño de alguien creeme que te marca bastante”. Para muchos la Indiecita fue la revelación del programa. “En el programa te aseguro que salgo como soy yo, espontánea, bien natural”, dice Liz, “porque con el baile de desinhibís, estás más sensual. En cambio como modelo hago un personaje.” Avisanos Liz cuando te liberes de ese muñeco, ahí te vamos a dar un baile que vas a quedar desinhibida a fondo. fuentehttp://www.notiblog.com/category/liz-solari/