María Eugenia Ritó vuelve a la palestra con esta producción de Maxim, a la que llega tras pelearse con Paparazzi, porque desde que se casó y ganó el premio a la mejor “obra” teatral de verano en Carlos Paz, está un poco agrandada.

María Eugenia Ritó se agarra la cola, que es más o menos lo mismo que lo querés hacer vos.
Está algo cambiada, tiene un look que a primera vista despista, pero es María Eugenia Ritó, la del orto inconfundible que inspiró interminables “sesiones” en la vida de todos, como por ejemplo la de Rubencito. “Me acabo de pelar una paja como en mis épocas de pendejo, abrí las fotos de esta puta de mierda y empece a apretarme la base de la pija y le entré a dar paja bien duro, y acabe como un rey, llené el forro de leche espesa.” Claro, alguien le tiene que avisar a Rubencito de que no tiene que usar forro también cuando se toca solo, salvo que le tenga miedo a su propia mano envenenada. Pero más allá del “sexo seguro” de Rubén, todos quisimos alguna vez ser el chef personal de la rubia, para rellenarle ese pavo infernal que siempre tuvo. “Servicio a la comunidad: alguno sabe cuánto está la tarifa del culito de la Ritó. Me dicen que estaba accesible, pero subió con el casorio” escribió un tal Bonelli (no creemos que sea Cecilia, aunque es machona y nunca se sabe). “Alguno lo puede confirmar porque tengo interesados.” Y si, está lleno de gente que como Bonelli quiere anotarse para aprende artes culi-narias con la petisa del orto infernal, y ella lo sabe bien. “Creo que cumplo los requisitos para convertirme en un monumento a la mujer”, dice Ritó que parece tener un ego casi tan agrandado como presuntamente tiene la escarapela de cuero, que seguramente está impresentable para festejar el próximo 25 de Mayo. Ojo, quizás Rubencito se puso forro porque solamente pensar en el tránsito de la colectora de la petisa le dió miedo de contagiarse algo. Por eso los que realmente hayan pagado la tarifa, agradeceríamos nos den una idea precisa de en qué estado está ese rosquete. En cualquier caso, méritos no le faltan a Maria Eugenia Ritó para ser un monumento, aunque como sabe cualquiera que la haya visto en persona, sería un mini monumento — es inclusive un poco más menuda que Luciana Salazar, con quien compite culo con culo.

Una foto de María Eugenia Ritó que posa como “cadenera” onda bondage. Algo cambió en el look de la petisa que hace que no sea tan reconocible, quizás las cejas, o el excesivo photoshop. Uno de los mejores ortos del país sin dudas.

No parece casual que para las fotos hayan incluido “otra nenita”. Ritó sería binorma PAL/NTSC y no deja títere con cabeza. Un clásico argentino.
Cuál de las rubias petisas tiene mejor culo es discutible (Evangelina Anderson es otra que califica como rubia y es bien petisa), habría que desempatar probando la mercadería de todas para hablar con base en la experiencia en vez de teorizar. Pero pocos dudan de que en materia de apetito sexual, María Eugenia le pasa el trapo a Luli y todas, justamente porque primero les pasa la lengua. Pasa algo curioso con “La Ritó”, siendo mujer, la rubia cumplió en su propia vida muchas de las más caras fantasías masculinas. Y cuidado acá con las preposiciones: no estamos diciendo que la petisa cumplió fantasías “a” los hombres, sino que hizo realidad fantasías “de” los hombres. Si pensaste que la persona que más fantasías cumplió con las mujeres famosas argentinas era Rodrigo Fernández Prieto (el billetera mata galán que anduvo con Pamela David, Jéssica Cirio y otras) te equivocaste. La petisa es legendaria por el apetito de morfarse las mejores mujeres nacionales sin piedad, y también dejó su marca en Miami cuando asistió a la famosa entrega de los Premios MTV y atendió no solamente la Chivi Luna, sino a Thalía. Los que escucharon los aullidos de la mexicana en el hotel aseguran que Ritó nos hizo quedar bien parados, más de lo que lo habría hecho un “galancito”.


Por eso, no es casual que en esta producción de Maxim la veas participando con otra nenita, va con el carácter de la protagonista. De todas las fotos, la que más representa a petisa insaciable es aquella donde amaga comerle la empanada a su coequiper, mirale la expresión de la cara, no parece estar fingiendo. “Lo bueno viene en frasco chico” gusta decir Ritó cuando alguien le dice que es demasiado baja como para lucirse en las tablas, aunque muchas de las mujeres que fueron “víctimas” de sus encantos dirían que la petisa viene en frasco chico porque es un verdadero veneno. fuentehttp://www.notiblog.com/category/maria-eugenia-rito/